INEVITABLE SILABA Poema XVII Para tránsitos suyos hoy hice de mis manos diagonal en octavo para que ella, la única diversifique la ojo sus dragones: movimiento abarcando todas las direcciones, combinando su fuerza. Posesiva mandrágora, cuadro de dos colores activando la pieza de su deseo al cuerpo; allí mi boca intuye sesenta y cuatro escaques a peso de estrategia, jaque mate en la curva de su pie o sus tobillos alfil irresistible dominando la letra de su ley al tablero, erotismo en directo provocando una reina, llamándola a batalla. Mi amor, perfume extraño, razón de preferencia se va prestando al juego de ser utilizado para adornar su oreja o deslizarse a noche de plenitud en su tímpano, cercando en competencia el poderoso ritmo que tiene su cadera, sellando los olores de su piel, otra almíbar, a diálogo de empate. El acto de su espalda corona los peones a posición de damas, hace de las almohadas, pretérito de torres, ardorosas caléndulas, virtuales dimensiones donde a labio descubro la intimidad en la huella dejada por su cuello. Después que la he tenido, por recoger descuidos de milagros, perezas, me transformo en su cofre de colección, alquimia: secreto de esa química que vibra entre sus piernas.
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