ENTRE EL MARFIL Y EL AGUA Poema XI Quántica inverosímil, la gran desconocida frente a mi se dibuja desplegando a su paso imágenes que al ojo resultan imprevistas, maneras de otros gestos donde su aliento puede en viva resonancia cambiar todas las formulas que contienen las cifras donde la biología regala al laberinto de la razón, sin prisas, pájaros, horizontes, el agua de los ríos, la niebla, los cocuyos y un vértigo de curvas donde el espacio nace redefiniendo el mundo, prestándole al instante un modo de experiencia no tenida. Cómo adentrar el mar que la convive, cómo hundirse en el ritmo de esa esencia, cómo montar a plenitud la ola que reconstruye todo firmamento a temblores de estrellas, constelaciones de un solitario hacer, tatuando al sureste del corazón sus más secretos nombres, poder que nos regala la otra escribanía más allá de los símbolos para sentir su inenarrable fuerza conquistando fronteras. Quién sería capaz de atravesar a el tiburón de su hambre, las mandíbulas redefiniendo a potencial de una caricia, el miedo por caminar la libertad del filo, sin medir consecuencias, a entrega de cartílago. Cómo tocar profundidad al espejo, para detrás de toda expectativa, aprender a mirar con ojos nuevos la zona vertical de lo improbable.
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