EL CIRCULO SECUENCIAL POEMA II La simpleza de las ventanas se hizo patente, las velas cumplieron su original función de sudar aire, el agua transfirió su sobresalto a las puertas y entretuvo con risas las paredes; redescubro a mi madre, por largo tiempo el ruido de su sangre trastornó corredores a mis cuerpos; a trasluz mi madre semejaba un cobertizo donde guardar las lluvias del verano; comencé a crecerle como una media-vida, macla en el punto sur de su metámero, decápodo consumiendo
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su calendario solar, memorizando el parlotear de las ballenas, la resaca de las anguilas, plagando con mis diálogos las levitaciones de su vientre; me instalé en la parte más tranquila, como un amor que a ciegas enmudece, escuchando otros pasos que regresan.
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